
Tus lágrimas son de sangre,
tu piel de armadura se vuelve,
tu corazón se congela,
tu alma se encierra.
Frágil e inocente,
ilusa cual gorrión
¿que no ves al cazador?
¡vuela! y escapa del traidor.
Que sólo hay una vida,
¿es que no sabes dónde estás?
¡aprovecha que estás viva!
¡haz que se marche ya!
Apuntó con alevosía y premeditación,
y sus colmillos clavó en tu corazón,
¿ahora llorándole te quedas?
¿no ves que no vale la pena?
Vampiros por la espalda,
vampiros por la noche,
vampiros internautas,
vampiros a traición.
El dolor de vuestra medicina,
no probéis algún día,
pues, lo que es estar, sabríais...
en el infierno del desamor.
La dedico a todas las mujeres, que sufren la agonía de algún vampiro, que no las deja marchar. También aplicable a los hombres que sufren lo mismo con alguna vampiresa.
2 comentarios:
acaso la luz del día no impide ver con claridad , acaso entre las tinieblas solo habita la oscuridad, sean vampiros o humanos solo los ciegos se vuelven esclavos , olvidándose y siendo manipulados por aquellos que sostienen su mando en la debilidad del que tienen al lado, mas salir de ese yugo es tan fácil como abrir los ojos y soltarse de su mano... besos y saludos
hola, sí, tienes toda la razón, el abrir los ojos funciona, pues nadie merece estar atado, con un yugo, el cual no le va a llevar, nunca, a ningún sitio, así que : ¡viva la libertad del alma! Tiene que ser uno mismo el que desee, de verdad, liberarse de esa esclavitud. Gracias por pasarte por aquí y dejar comentario. ¡Saludos!
16 de agosto de 2008 19:41
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