
En mi más profundo océano de lamentaciones : eres.
En mis más escondidos cauces : existes.
En mis mareas más bajas : estás presente.
En el frondoso bosque de la desesperanza,
donde se desvanece mi alma : ahí danzas.
Perdida entre tanta confusión,
sé que, paciente, me esperas...
pues yo también te aguardo a tí.
Ya te puedo, por fin, presentir...
Pero mientras, no apareces, te prometo :
vivir, sentir, soñar, sufrir, anhelar,
disfrutar, perseguir, intuir, volar...
sobre todo volar, por los cielos de mi libertad.
Y cuando aparezcas, así me encontrarás...
libre : cual gacela explorando tus parcelas,
ignorando todo aquello que no me cuentes,
apreciando todo aquello que sí me muestres,
valorando sólo tu existencia, ¡qué cosa más bella!.
Y te vuelvo a presentir,
otra vez, bendito seas, cerca de mí...
y aunque ni tú ni yo lo sepamos
ese es nuestro destino : amarnos.
Cuando todo parece caer,
cuando todo parece hundirse
ahí te veo, ofreciéndome tu mano
y tu mirada lánguida siento, aquí, a mi lado.
No sigas buscando, pues el amor no se busca,
simplemente se halla, nace, florece, crece ...
y cuando me halles, ¡qué dicha!, al fin,
no pensarás en marcharte, pues sentirás mi esencia,
sólo desearás un minuto más : estar cerca, SOLO ESTAR CERCA.
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