
Anudo los lazos sueltos
de mi soñada verdad,
desnudo los trazos
de mi soledad,
desclavo los tornillos
que encadenan mi libertad,
emparedo malos recuerdos,
abro el campo a la piedad…
…Pero por más que intento encajar,
las piezas de mi engranaje,
en el hastío de esta cruel sociedad,
los anclajes son tan volátiles,
que anulan cualquier esperanza
de poder cuadrar esta vida fugaz,
en un sueño por el que luchar,
que pueda convertirse en realidad.
Enoa.
6 comentarios:
Aún así, nunca dejes de luchar por tus sueños. ¡Precioso!
Un placer leerte, Gemma
Muy inspirador, cuantas veces sentimos esa volatil sensaciòn de no pertenecer a ningún sitio, no tener anclajes pero aún pareciendo desarraigada, me gusta disfrutar de la diferencia.
Los sueños sueños son o realmente son nuestra realidad y la realidad es un sueño donde nos da miedo despertar.
Un abrazo muy fuerte.
Gracias Mistral! en eso estoy, intentando no defallecer... Un abrazo poeta!
Pues sí, amiga Autoconocimiento, me ha encantado tu comentario, pues es cierto, hay que saber disfrutar de esa diferencia de la que hablas. Muchas gracias y otro abrazo para ti!
Algunas personas dicen que soñar no cuesta nada, pero yo no lo creo. Yo creo que soñar te cuesta todo, porque soñar te impulsa, te exige, te obliga y muchas veces te alienta o te desalienta. Porque vivir es soñar; porque una vida sin
sueños no existe, es sólo un recuerdo, una sombra; creo que por eso hay muchas personas que caminan por las calles con rostros de sombras... porque se les
escaparon los sueños y creen que ya no tienen tiempo de volver a empezar.
Cuánta razón tienes Janeth... si nos quedamos sin sueños, nos quedamos en solo sombras, me ha encantado tu comentario, gracias y un abrazo!
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